El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Y asÃ, a su debido tiempo, maduraron los complicados designios de Bindon y pudo visitar a Mures para decirle que los jóvenes estaban al borde de la desesperación.
—Es el momento —dijo— de que jueguen su papel tus afectos paternales. Ella ha llevado la lona azul durante meses, han sido hacinados en uno de esos cuartuchos del Trabajo y la chiquilla está muerta. Ahora ya sabe de lo que le vale su hombrÃa, su protección, pobrecilla. Ahora verá las cosas más claras. Vete a verla, yo no quiero aparecer en este asunto todavÃa, e indÃcale lo necesario que es que se divorcie de él… —Es muy obstinada —dijo Mures dudoso.
—¡Temple! —dijo Bindon—. ¡Es una chica maravillosa! ¡ Es una chica maravillosa!
—Se negará.
—Claro que se negará. Pero déjaselo planteado. Déjaselo planteado. Y algún dÃa, en ese sofocante cuartucho, en esa penosa y fatigosa vida de la que no pueden salir, se pelearán. Y entonces…
Mures meditó el asunto e hizo lo que le habÃan dicho.