El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Sà —dijo Bindon solemnemente—. TodavÃa la conseguiré.
Y luego ese novedoso dolor le crispó por segunda vez.
Para estos dolores inferiores el cura era comparativamente ineficaz, inclinándose a considerar al cuerpo y a ellos como ilusiones mentales dóciles a la contemplación. Asà que Bindon llevó el asunto a un hombre de una clase que odiaba, a un médico de reputación y descortesÃa extraordinarias.
—Tenemos que examinarle de arriba abajo —dijo el médico, y lo hizo con la franqueza más repelente.
—¿Trajo algún hijo al mundo? —preguntó este grosero materialista entre otras cuestiones impertinentes.
—No que yo sepa —respondió Bindon demasiado asombrado para defender su dignidad.
—¡Ah! —dijo el médico, y prosiguió con sus golpes y auscultaciones.
La ciencia médica en aquel tiempo estaba sólo alcanzando los comienzos de la precisión.
—Lo mejor serÃa que fuera directamente —dijo el médico— a hacerse la Eutanasia. Cuanto antes mejor.
A Bindon le dio un sofoco. HabÃa estado intentando pasar por alto las explicaciones técnicas y las previsiones de las que el médico habÃa abusado.