El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —¡Oiga! —exclamó—. Pero quiere decir… Su ciencia…
—Nada —aseguró el médico—. Algunos opiáceos. Es obra suya, sabe, hasta cierto punto.
—Tuve grandes tentaciones en mi juventud.
—No es tanto por eso, sino porque procede de mala cepa. Incluso si hubiera tomado precauciones habrÃa tenido que habérselas con tiempos dolorosos. El error estuvo en nacer. Las indiscreciones de los padres. Y ha esquivado el ejercicio, y etcétera.
—No tuve a nadie que me aconsejara.
—Los médicos están siempre dispuestos a hacerlo.
—Fui un joven muy vigoroso.
—No discutamos. El mal está ya hecho. Ha vivido. No podemos hacerle nacer otra vez. Nunca debió haber nacido en absoluto. Francamente… ¡la Eutanasia!
Bindon le odió en silencio durante un rato. Cada palabra del brutal experto chocaba contra sus refinamientos. Era tan grosero, tan impermeable a todas las más sutiles cuestiones de la existencia. Pero no sirve de nada pelearse con un médico.
—Mis creencias religiosas —dijo—. No apruebo el suicidio.
—Lo ha estado practicando toda su vida.
—Bueno, en cualquier caso ahora he terminado por adoptar una visión seria de la vida.