El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Y en ese balcón sucede la última escena de esta historia. Era una puesta de sol de verano y los montes de Surrey estaban muy azules y claros. Denton estaba apoyado en el balcón mirándolos con Elizabeth sentada a su lado. La vista era muy amplia y espaciosa pues su balcón estaba a quinientos pies del antiguo nivel del suelo. Los rectángulos de la Compañía de Alimentación, interrumpidos aquí y allí por las ruinas, pequeños agujeros grotescos y cobertizos, de los antiguos suburbios y cortados por relucientes corrientes de aguas residuales se convertían finalmente en un remoto pañal al pie de los lejanos montes. Allí había estado en otro tiempo el asentamiento de los hijos de Uya. En aquellas laderas más lejanas, máquinas adustas de procedencia desconocida trabajaban con desgana ya al final de su turno y la cresta del monte estaba llena de aspas de ventiladores paradas. Por la gran carretera del sur los trabajadores del campo de la Compañía del Trabajo volvían a cenar apresuradamente en enormes vehículos mecánicos de ruedas una vez terminado su último turno. Y por los aires una docena de pequeñas avionetas privadas se deslizaba hacia la ciudad. Escena tan familiar como lo era a los ojos de Denton y Elizabeth hubiera llenado de increíble asombro las mentes de sus antepasados. Los pensamientos de Denton revolotearon hacia el futuro en un vano intento de recrear cómo sería aquella escena en otros doscientos años, y, retrocediendo, volvió hacia el pasado.