El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Estaban presentes, además de estos dos, un ciclista muy polvoriento, Cox —el dueño del bar— y la señorita Maybridge, la respetable y bastante corpulenta camarera del Dragón. La señorita Maybridge estaba de espaldas al señor Fotheringay lavando vasos. Los otros le observaban, más o menos entretenidos por la ineficacia del método contundente en aquel momento. Aguijoneado por la estrategia de Torres Vedras empleada por el señor Beamish, el señor Fotheringay decidió hacer un esfuerzo retórico inusitado:
—Escuche, señor Beamish —dijo Fotheringay—, entendamos claramente lo que es un milagro. Es algo que va contra el curso de la naturaleza hecho por el poder de la voluntad, algo que no podrÃa suceder sin ser expresamente querido.
—Eso dice usted —dijo Beamish oponiéndose.
El señor Fotheringay apeló al ciclista, que hasta entonces habÃa sido un oyente mudo, y recibió su asentimiento, transmitido con una tos dubitativa y una mirada al señor Beamish. El dueño no expresaba opiniones y el señor Fotheringay, volviendo al señor Beamish, recibió la inesperada concesión de un asentimiento cualificado a su definición de milagro.