El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Por ejemplo —dijo Fotheringay muy envalentonado—, esto serÃa un milagro. Esa lámpara siguiendo el curso natural de la naturaleza no podrÃa arder de esa manera si estuviera boca abajo, ¿verdad, señor Beamish?
—Según usted no podrÃa —dijo el señor Beamish.
—Y usted —dijo Fotheringay— …¿No querrá usted decir?… ¿eh?
—No —dijo el señor Beamish a regañadientes—. No, no podrÃa.
—Muy bien —continuó el señor Fotheringay—. Pues he aquà que viene por aquà alguien, que pudiera ser yo mismo, y se pone, pudiera ser aquà mismo, y dice a la lámpara, como podrÃa hacerlo yo concentrando toda mi voluntad: «Vuélvete boca abajo sin romperte y continúa ardiendo regularmente y…» ¡Sopla!
Aquello bastaba para hacer a cualquiera exclamar: ¡Sopla! Lo imposible, lo increÃble estaba a la vista de todos ellos. La lámpara colgaba invertida en el aire, ardiendo tranquilamente con la llama hacia abajo. Era tan sólida, tan incuestionable como lo fuera jamás lámpara alguna, la prosaica y vulgar lámpara del bar del Dragón Largo.