El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —SÃ, aquà está la peste aprisionada. Basta con romper un tubo tan pequeño como éste en un abastecimiento de agua potable y decir a estas partÃculas de vida tan diminutas que no se pueden oler ni gustar, e incluso para verlas hay que teñirlas y examinarlas con la mayor potencia del microscopio: Adelante, creced y multiplicaos y llenad las cisternas; y la muerte, una muerte misteriosa, sin rastro, rápida, terrible, llena de dolor y de oprobio se precipitarÃa sobre la ciudad buscando sus vÃctimas de un lado para otro. Aquà apartarÃa al marido de su esposa y al hijo de la madre, allá al gobernante de sus deberes y al trabajador de sus quehaceres. CorrerÃa por las principales cañerÃas, deslizándose por las calles y escogiendo acá y allá para su castigo las casas en las que no hervÃan el agua. Se arrastrarÃa hasta los pozos de los fabricantes de agua mineral, llegarÃa, bien lavada, a las ensaladas, y yacerÃa dormida en los cubitos de hielo. EstarÃa esperando dispuesta para que la bebieran los animales en los abrevaderos y los niños imprudentes en las fuentes públicas. Se sumergirÃa bajo tierra para reaparecer inesperadamente en los manantiales y pozos de mil lugares. Una vez puesto en el abastecimiento de agua, y antes de que pudiéramos reducirlo y cogerlo de nuevo, el bacilo habrÃa diezmado la ciudad.
Se detuvo bruscamente. Ya le habÃan dicho que la retórica era su debilidad.