El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —Lo siento —explicó el teniente—, pero en realidad me lo impusieron. Le puedo asegurar que me vi obligado a hacerlo. Y entonces yo no tenÃa la más remota idea de cómo se lo tomarÃa la imaginación de los Chin. O la curiosidad. Sólo puedo alegar que fue indiscreción y no maldad lo que me hizo reemplazar el folklore por una nueva leyenda. Pero como usted parece ofendido intentaré explicarle el asunto. Fue en la época de la penúltima expedición a Lushai. Walter pensó que esa gente a la que ha estado usted visitando era amistosa. Asà que con una ligera confianza en mi capacidad para cuidar de mà mismo me envió desfiladero arriba, catorce millas de desfiladero, con tres de los hombres del condado de Derby y media docena de cipayos, dos mulas y su bendición para ver cuál era el sentir popular en esa aldea que usted visitó. Una fuerza de diez, sin contar las mulas, catorce millas, ¡y en medio de una guerra! ¿Vio usted la carretera?
—¡Carretera! —exclamó el etnólogo.