El Dios Jimmy Goggles
El Dios Jimmy Goggles »Cuando empecé a sentirme más a gusto, me paré a mirar a mi alrededor. Era un espectáculo extraordinario. Incluso la luz era extraordinaria: una especie de resplandor crepuscular de tonos rojizos producido por las ondulaciones de las algas que flotaban hacia arriba a ambos lados de la embarcación. Y por encima de mi cabeza sólo se veÃa una sombrÃa profundidad de color azul verdoso. La cubierta del barco, salvo una ligera inclinación a estribor, estaba nivelada, y se extendÃa larga y tenebrosa entre las algas. Estaba entera, a excepción de los lugares por donde se habÃan quebrado los mástiles al chocar, y hacia el castillo de proa, su perfil se desvanecÃa en la negra noche. No habÃa ningún cadáver en los puentes. Supuse que la mayorÃa estarÃa entre las algas de los lados, pero poco después encontré dos esqueletos tendidos en los camarotes de los lados, donde la muerte los habÃa sorprendido. Era curioso hallarse de nuevo en aquella cubierta y reconocerlo todo, palmo a palmo; el sitio de la barandilla donde me gustaba fumar a la luz de las estrellas, y el rincón donde un viejo pájaro de Sidney solÃa flirtear con una viuda que tenÃamos a bordo. Tan sólo un mes antes habrÃan formado una pareja feliz, y ahora no podrÃa sacarse de ninguno de los dos ni un mÃsero pedazo de comida para una crÃa de cangrejo.