El Dios Jimmy Goggles
El Dios Jimmy Goggles »Está claro que con cuatro pulgadas de plomo en la suela de los zapatos y la cabeza enfundada en una bola de cobre del tamaño de un balón de fútbol, y después de haber pasado treinta y cinco minutos bajo el agua, nadie sería capaz de batir un récord de velocidad. Yo corría con un entusiasmo similar al de un haragán que se dirige al duro trabajo. Y cuando había recorrido la mitad del camino que me separaba de los árboles, descubrí una docena de negros o más que salían de un claro y que avanzaban hacia mí con aire de asombro.
»Me paré en seco y me maldije a mí mismo como representante de todos los estúpidos que están fuera de Londres. Tenía tantas probabilidades de volver al agua como una tortuga vuelta del revés. Cerré otra vez la ventanilla para dejar mis manos libres y me quedé esperándolos. En mi situación no había otra cosa que hacer.