El Dios Jimmy Goggles
El Dios Jimmy Goggles »Pero no se acercaron demasiado. Y empecé a sospechar la causa. «Jimmy Goggles —me dije—, he aquà una prueba de tu belleza». Creo que en esos momentos tenÃa una cierta propensión a dejarme llevar por el delirio, con todos aquellos peligros que me rodeaban y el bendito cambio que se habÃa producido en la presión atmosférica. «¿A quién miráis? —dije, como si los salvajes pudieran oÃrme—. ¿Por quién me habéis tomado? ¡Que me cuelguen —exclamé— si no os ofrezco un espectáculo mejor!». Y acto seguido abrà la válvula de escape y solté el aire comprimido del cinturón neumático hasta que me hinché como una rana. Realmente debió de ser impresionante. Que el diablo me lleve si avanzaron un solo paso… Y, de pronto, uno tras otro cayeron al suelo y se pusieron a cuatro patas. No sabÃan qué pensar de mà y empezaron a hacerme unas extraordinarias reverencias, que era lo más sabio y razonable que podÃan hacer. Durante un momento pensé en ir retrocediendo con cautela hacia el mar y echar a correr de golpe, pero me pareció demasiado quimérico. De haber dado un paso hacia atrás, se habrÃan arrojado sobre mÃ. Y entonces, como la situación era absolutamente desesperada, empecé a caminar hacia ellos, playa arriba, con pasos lentos y pesados, al tiempo que agitaba mis inflados brazos de forma solemne. Pero en mi interior, estaba tan asustado como una gallina.