El Hombre invisible
El Hombre invisible —Apareció allÃ, aunque nadie parece saber de dónde venÃa. Aquà lo dice: «Extraño suceso en Iping». Y dicen en el periódico que han ocurrido cosas fuera de lo común, extraordinarias.
—¡Dios mÃo! —exclamó el señor Marvel.
—Es una historia increÃble. Hay dos testigos, un clérigo y un médico. Ellos pudieron verlo o, a decir verdad, no lo vieron. Dice que estaba hospedado en el Coach and Horses, pero nadie se habÃa enterado de su desgracia, hasta que hubo un altercado en la posada, dice, y el personaje se arrancó los vendajes de la cabeza. Entonces pudieron ver que la cabeza era invisible. Intentaron cogerlo, pero, según el periódico, se quitó la ropa y consiguió escaparse, tras una desesperada lucha, en la que, según se cuenta, hirió gravemente a nuestro mejor policÃa, el señor Jaffers. Una historia interesante, ¿no cree usted?, con pelos y señales.
—Santo Dios —prorrumpió el señor Marvel, mirando nerviosamente a su alrededor y tratando de contar el dinero que tenÃa en el bolsillo, ayudándose únicamente del sentido del tacto. En ese momento se le ocurrió una nueva idea—. Parece una historia increÃble.
—Desde luego. Incluso yo dirÃa que extraordinaria. Nunca habÃa oÃdo hablar de hombres invisibles, pero se oyen tantas cosas que…
—¿Y eso fue todo lo que hizo? —preguntó el señor Marvel, intentando no darle mucha importancia.