El Hombre invisible
El Hombre invisible —En este periódico se cuenta una historia —continuó el marinero, mirando al señor Marvel—. Se cuenta la historia sobre un hombre invisible, por ejemplo.
El señor Marvel hizo una mueca con la boca, se rascó la mejilla y notó que se le ponÃan coloradas las orejas.
—¡Qué barbaridad! —exclamó intentando no darle importancia—. ¿Y dónde ha sido eso, en Austria o en América?
—En ninguno de los dos sitios —dijo el marinero—. Ha sido aquÃ.
—¡Dios mÃo! —dijo el señor Marvel, dando un respingo.
—Cuando digo aquà —prosiguió el marinero para tranquilizar al señor Marvel— no quiero decir en este lugar, sino en los alrededores.
—¡Un hombre invisible! —dijo el señor Marvel—. ¿Y qué ha hecho?
—De todo —añadió el marinero, sin dejar de mirar al señor Marvel—. Todo lo que uno pueda imaginar.
—En cuatro dÃas no he leÃdo ni un periódico —dijo Marvel.
—Dicen que en Iping comenzó todo —continuó el marinero.
—¡Qué me dice! —dijo el señor Marvel.