El Hombre invisible
El Hombre invisible Y pareció disgustado, cuando le respondieron que no.
—¿Está segura? —continuó diciendo—. ¿No podrÃa ir a recogerlo un hombre con una carreta?
La señora Hall aprovechó estas preguntas para entablar conversación.
—Es una carretera demasiado empinada —dijo, como respuesta a la posibilidad de la carreta; después añadió—: Allà volcó un coche hace poco más de un año y murieron un caballero y el cochero. Pueden ocurrir accidentes en cualquier momento, señor.
Sin inmutarse, el visitante contestó: «Tiene razón» a través de la bufanda, sin dejar de mirarla con sus gafas impenetrables.
—Y, sin embargo, tardan mucho tiempo en curarse, ¿no cree usted, señor? Tom, el hijo de mi hermana, se cortó en el brazo con una guadaña al caerse en el campo y, ¡Dios mÃo!, estuvo tres meses en cama. Aunque no lo crea, cada vez que veo una guadaña me acuerdo de todo aquello, señor.
—Lo comprendo perfectamente —contestó el visitante.
—Estaba tan grave, que creÃa que iban a operarlo.
De pronto, el visitante se echó a reÃr. Fue una carcajada que pareció empezar y acabar en su boca.
—¿En serio? —dijo.