El Hombre invisible
El Hombre invisible —Asà fue cómo el mes de enero pasado, cuando empezaba a caer la nieve, ¡y si me hubiera caÃdo encima, me habrÃa delatado!, agotado, helado, dolorido, tremendamente desgraciado, y todavÃa a medio convencer de mi propia invisibilidad, empecé esta nueva vida con la que me he comprometido. No tenÃa ningún sitio donde ir, ningún recurso, y nadie en el mundo en quien confiar. Revelar mi secreto significaba delatarme, convertirme en un espectáculo para la gente, en una rareza humana. Sin embargo, estuve tentado de acercarme a cualquier persona que pasara por la calle y ponerme a su merced, pero veÃa claramente el terror y la crueldad que despertarÃa cualquier explicación por parte mÃa.
