El Hombre invisible
El Hombre invisible »Después vi a un grupo de hombres y niños que corrían gritando. Había un incendio. Corrían en dirección a mi antiguo hospedaje, y, al volverme para mirar calle abajo, vi una masa de humo negro por encima de los tejados y de los cables de teléfono. Estaba ardiendo mi casa. Toda mi ropa, mis aparatos y mis posesiones, excepto la libreta de cheques y los tres libros que me esperaban en Great Portland Street, estaban allí. ¡Se estaba quemando todo! Había quemado mis cosas. Todo aquel lugar estaba en llamas.
El hombre invisible dejó de hablar y se quedó pensativo. Kemp miró nerviosamente por la ventana.
—¿Y qué más? —dijo—. Continúa.