El Hombre invisible
El Hombre invisible Durante un rato, Kemp fue incapaz de hacer comprender a Adye todo lo que habÃa ocurrido. Los dos hombres se quedaron en el rellano, mientras Kemp hablaba deprisa, todavÃa con las absurdas ropas de Griffin en la mano. El coronel Adye empezaba a entender el asunto.
—¡Está loco! —dijo Kemp—. No es un ser humano. Es puro egoÃsmo. Tan sólo piensa en su propio interés, en su salvación. ¡Esta mañana he podido escuchar la historia de su egoÃsmo! Ha herido a varios hombres y empezará a matar, a no ser que podamos evitarlo. Cundirá el pánico. Nada puede pararlo y ahora se ha escapado… ¡completamente furioso!
—Tenemos que cogerlo —dijo Adye—, de eso estoy seguro.
