El Hombre invisible
El Hombre invisible Kemp se quedó en el pasillo intentando pensar en algo. Dentro de un instante, el hombre invisible entrarÃa en la cocina. Aquella puerta no lo retendrÃa mucho tiempo y entonces…
Volvieron a llamar a la puerta principal otra vez. Quizá fuesen los policÃas. Kemp corrió al vestÃbulo, quitó la cadena y descorrió los cerrojos. Hizo que la chica dijese algo antes de soltar la cadena, y las tres personas entraron en la casa de golpe, dando un portazo.
—¡El hombre invisible! —dijo Kemp—. Tiene un revólver y le quedan dos balas. Ha matado a Adye o, por lo menos, le ha disparado. ¿No lo han visto tumbado en el césped?
—¿A quién? —dijo uno de los policÃas.
—A Adye —contestó Kemp.
—Nosotros hemos venido por la parte de atrás —añadió la muchacha.
—¿Qué son esos golpes? —preguntó un policÃa.
—Está en la cocina o lo estará dentro de un momento. Ha encontrado un hacha.