El Hombre invisible
El Hombre invisible He relatado con detalle la llegada del forastero a Iping para que el lector pueda darse cuenta de la expectación que causó. Y, exceptuando un par de incidentes algo extraños, no ocurrió nada interesante durante su estancia hasta el dÃa de la fiesta del Club. El visitante habÃa tenido algunas escaramuzas con la señora Hall por problemas domésticos, pero, en estos casos, siempre se libraba de ella cargándolo a su cuenta, hasta que a finales de abril empezaron a notarse las primeras señales de su penuria económica. El forastero no le resultaba simpático al señor Hall y, siempre que podÃa, hablaba de la conveniencia de deshacerse de él; pero mostraba su descontento, ocultándose de él y evitándole, siempre que podÃa.
—Espera hasta que llegue el verano —decÃa la señora Hall prudentemente—. Hasta que lleguen los artistas. Entonces, ya veremos. Quizá sea un poco autoritario, pero las cuentas que se pagan puntualmente son cuentas que se pagan puntualmente, digas lo que digas.
