El Hombre invisible
El Hombre invisible —¿Y qué?
—¿CĂłmo? ¡Que no tenĂa mano! La manga estaba vacĂa. ¡Dios mĂo!, pensĂ© que era una deformidad fĂsica. ImaginĂ© que tenĂa una mano de corcho, y supuse que se la habĂa quitado. Pero luego me dije que habĂa algo raro en todo esto. ÂżQuĂ© demonios mantiene tiesa la manga, si no hay nada dentro? De verdad te digo que no habĂa nada dentro. Nada, y pude verle hasta el codo, además la manga tenĂa un agujero y la luz pasaba a travĂ©s de Ă©l. «¡Dios mĂo!», me dije. En ese momento Ă©l se detuvo. Se quedĂł mirándome con sus gafas negras y despuĂ©s se mirĂł la manga.
—Y, ¿qué pasó?