La isla del doctor Moreau
La isla del doctor Moreau »Me tomé unos dÃas de descanso y, aprovechando un estado de ánimo favorable, me dispuse a escribir un informe sobre el asunto para despertar a la fisiologÃa inglesa. Luego me encontré a la criatura agazapada en lo alto de un árbol y parloteando con dos canacas que habÃan estado molestándolo. Lo amenacé, le dije que su proceder era inhumano, desperté en él un sentimiento de vergüenza y volvà aquà dispuesto a mejorar los resultados de mi trabajo antes de presentarlos en Inglaterra. Y los he mejorado, pero, en cierto sentido, se está produciendo un retroceso: las manifestaciones de rebeldÃa crecen dÃa a dÃa… Quiero hacer cosas mejores. Quiero conseguirlo. El puma…
»En fin, ésta es la historia. Todos los canacas han muerto. Uno cayó por la borda de la lancha y otro murió al pisar una planta venenosa con una herida que tenÃa en el talón. Tres huyeron en el yate y, supongo y asà lo espero, se ahogaron. Al otro… lo mataron. Pero los he sustituido. Al principio, Montgomery no estaba dispuesto a hacer nada…
—¿Qué fue del último? —pregunté bruscamente—. ¿Cómo murió?
—Lo cierto es que, tras hacer varias criaturas humanas, creé algo…
—¿S� —dije.
—Lo mataron.
—No comprendo —dije—; quiere decir que…