La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau En segundo lugar, de haber querido hacerle algo malo le habrÃamos drogado, y en tercer lugar, ahora que ya ha pasado el momento de pánico y puede pensar un poco, dÃgame:
¿cree sinceramente que Montgomery es tan malo como usted imagina? Lo hemos seguido por su bien. Porque la isla está llena de... fenómenos hostiles. ¿Por qué Ãbamos a dispararle si usted mismo se ha ofrecido a ahogarse?
–¿Por qué envió... a su gente a por mà cuando estaba en la cabaña?
–Estábamos seguros de que lo alcanzarÃamos y lo pondrÃamos a salvo. Luego, por su bien abandonamos la búsqueda.
Medité durante un rato. ParecÃa posible. Posteriormente recordé algo.
–Pero yo vi en el recinto...
–Era el puma.
–Mire, Prendick –comenzó Montgomery–. Es usted un perfecto idiota. Salga del agua, coja los revólveres y hable. No podrÃamos hacerle nada más de lo que le estamos haciendo en este momento.
Debo confesar que siempre desconfié de Moreau; le tenÃa miedo. Sin embargo, Montgomery era un hombre que me inspiraba confianza.