La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau Aparte de estas caracterÃsticas generales, sus cabezas poco tenÃan en común; cada cual conservaba las cualidades propias de su especie: el sello humano deformaba al leopardo, el buey, el cerdo o cualquier otro animal empleado para modelar a la criatura, pero no lograba disimularlo. También sus voces eran extremadamente variadas. Todos tenÃan las manos malformadas, y aunque algunas me sorprendieron por su inesperada apariencia humana, a casi todas les faltaba algún dedo, eran imperfectas en las uñas y carecÃan de cualquier sensibilidad táctil.
Las más formidables de estas criaturas eran el Hombre Leopardo y un monstruo hÃbrido de hiena y cerdo. De mayor tamaño eran los tres toros que arrastraron el bote hasta la playa. Les seguÃa el Hombre de Pelo Plateado, que era además el Recitador de la Ley, M'ling, y un cruce de mono y cabra, semejante a un sátiro. HabÃa tres Hombres Cerdo y una Mujer Cerdo, una Yegua–Rinoceronte y otras hembras cuyos orÃgenes no lograba descifrar. HabÃa también algunos Lobos, un Oso–Toro y un Hombre San Bernardo. Ya he descrito al Hombre Mono. Y habÃa además una vieja particularmente odiosa (y maloliente), mezcla de zorro y osa, que me repugnó desde el primer momento.
Al parecer, era muy devota de la Ley. HabÃa otras criaturas de menor tamaño: algunos cachorros moteados y mi pequeño Perezoso. ¡Pero ya está bien!