La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau Esto es todo lo que puedo decir con precisión. Vi que el Hombre Leopardo golpeaba a Moreau; luego todo empezó a dar vueltas a mi alrededor y eché a correr sin saber cómo.
M'ling iba en cabeza, muy cerca del fugitivo. Tras él, con la lengua fuera, corría la Mujer Lobo a grandes zancadas, seguida de un grupo de Cerdos, que chillaban con gran alboroto, y los dos Hombres Toro con sus vendajes blancos. A continuación venía Moreau, revólver en mano y con el lacio pelo blanco ondeando al viento, rodeado por un grupo de Monstruos. El Cerdo Hiena corría a mi lado, al mismo ritmo, y me lanzaba miradas furtivas con sus ojos felinos. Los demás nos seguían, corriendo y gritando.
El Hombre Leopardo se abría camino por entre las largas cañas, que se cerraban a su paso, golpeando a M'ling en la cara. Una vez en el cañaveral, los de retaguardia nos encontramos con una senda hollada. La persecución discurrió a través de las cañas por espacio de casi trescientos metros y continuó por un espeso bosquecillo que dificultaba enormemente nuestros movimientos. Lo atravesamos juntos, arrollándolo todo; las frondas nos golpeaban en la cara, las enredaderas nos enganchaban por el cuello o por los tobillos y las plantas llenas de espinas se nos clavaban en el cuerpo y nos rasgaban la ropa.