La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau Vi su silueta encorvada abriéndose paso entre las frondas de los grandes helechos.
Golpeó al Cerdo Hiena con la empuñadura del látigo mientras, con ayuda de Montgomery, luchaba por mantener a la multitud de exaltados carnÃvoros, y a M'ling en particular, lejos del cuerpo aún tembloroso de la bestia. El Monstruo de Pelo Gris se acercó para olfatear el cadáver. En su ardor animal, las demás criaturas se agolpaban para ver el espectáculo más de cerca.
–¡Maldito sea, Prendick! –exclamó Moreau–. Lo querÃa vivo.
–Lo siento –dije, aunque no lo sentÃa en absoluto–. Fue un impulso momentáneo.
Me sentÃa agotado por el esfuerzo y la emoción. Di media vuelta y me abrà camino entre la multitud de Salvajes pendiente arriba, hacia la parte más elevada del promontorio. Oà que Moreau ordenaba a los tres Hombres Toro que arrastrasen a la vÃctima hasta el mar.