La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau Me encontré solo con M'ling, un animal muerto y un hombre postrado. Montgomery se incorporó despacio y, aturdido, contempló a la bestia destrozada que yacía a su lado.
El susto le había quitado la borrachera. Se puso en pie de un salto. Vi al Monstruo Gris que se acercaba sigilosamente entre los árboles
–Mira –dije, señalando a la bestia muerta–. ¿No está viva la Ley? Esto le ha pasado por quebrantar la Ley.
Observó atentamente el cadáver y luego, con voz profunda y repitiendo parte del ritual, dijo:
–Él envía el fuego que mata.
Los demás también se acercaron a mirar.
Por fin nos dirigimos hacia el extremo oeste de la isla. Allí encontramos el cuerpo roído y mutilado del puma con el omóplato destrozado por una bala y, a unos veinte metros de distancia, hallamos por fin lo que buscábamos. Moreau yacía boca abajo en un cañaveral pisoteado.
Tenía una de las manos prácticamente colgando y el pelo plateado empapado en sangre. Sin duda, el puma le había golpeado en la cabeza con los grilletes, y todas las cañas a su alrededor estaban salpicadas de sangre. No encontramos su revólver.
Montgomery le dio la vuelta.