La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau Navegué a la deriva durante tres días, sin apenas comer ni beber, pensando en todo lo que me había sucedido, y sin demasiados deseos de volver a ver a nadie. Llevaba puestos unos harapos y mi pelo era una maraña sucia. Sin duda, mis rescatadores me tomaron por loco. Es extraño, pero no sentía ningún deseo de regresar a la civilización. Me alegraba únicamente de verme libre de la vileza de los Monstruos salvajes. Al tercer día fui rescatado por un bergantín que cubría la ruta entre Asia y San Francisco. Ni el capitán ni el piloto dieron crédito a mi relato, pues pensaron que la soledad y el peligro me habían trastornado. Ante el temor de que su opinión pudiese contagiar a otros, me abstuve de proseguir el relato de mi aventura, y fingí no recordar nada de lo ocurrido desde el naufragio del Lady Vain hasta el momento de mi rescate, es decir, durante un año.
Tuve que actuar con la mayor prudencia para alejar de mí la sospecha de la locura.