Tono-Bungay
Tono-Bungay El Tono-Bungay figura aún en las vallas publicitarias, se alinea en los almacenes de todas las farmacias, sigue calmando las toses de la edad e ilumina los ojos ancianos y suelta las lenguas ancianas; pero su gloria social, su destello financiero, se han desvanecido del mundo para siempre. Y yo, único y despellejado superviviente del gran fogonazo, permanezco sentado aquí escribiendo en un ambiente que jamás está tranquilo debido a las chispas y el golpeteo de las máquinas, ante una mesa repleta de planos y diseños, y entre fragmentos de modelos y notas acerca de velocidades y presiones del agua y del aire y trayectorias… En un ambiente muy distinto al del Tono-Bungay.