Tono-Bungay
Tono-Bungay No me di cuenta en absoluto de que pueden hallarse realidades humanas tras esas grises fachadas, que tras ellas se oculta una debilidad que intenta no ser detectada. Es un error constante de la juventud el sobreestimar la Voluntad en las cosas. No vi que la suciedad, el desánimo, la incomodidad de Londres pudieran deberse simplemente al hecho de que Londres era una estúpida y vieja ciudad gigantesca, demasiado negligente y necia como para mantenerse limpia y ofrecer un rostro valeroso al mundo. ¡No! Sufrà el tipo de ilusión que hizo arder a las brujas en el siglo XVII. Soporté su mugriento desorden con una siniestra y magnÃfica calidad de intención.
Y los gestos y promesas de mi tÃo me llenaron de dudas y de una especie de miedo por él. Tuve la impresión de que era una pequeña criatura perdida, demasiado estúpida como para permanecer silenciosa, enfrentada a una enorme e implacable condena. Me sentà lleno de piedad y de una especie de ternura hacia mi tÃa Susan, que se habÃa condenado a seguir su errática fortuna engañada por sus grandilocuentes promesas…
Hubiera debido comprenderlo mejor. Pero trabajé con el terror del mugriento interior de Londres en mi alma durante todo mi último año en Wimblehurst.
FIN DEL LIBRO PRIMERO