Tono-Bungay
Tono-Bungay —No gano mucho —dijo Marion—, pero es interesante, y cuando hay mucho trabajo nos dedicamos todo el dÃa a ello. Por supuesto, las chicas que hacen los bordados son horriblemente vulgares, pero no hablamos mucho con ellas. Además Smithie habla por diez.
Comprendà perfectamente que las chicas que hacÃan los bordados fueran horriblemente vulgares.
No recuerdo demasiado aquel ménage de Walham Green ni la calidad de aquella gente, ni la luz que arrojaba sobre Marion, reducidas como estaban por aquel entonces todas mis demás consideraciones a un remoto rincón de mi mente ante mi firme resolución de conseguirla a ella. No me gustaron. Pero lo acepté como parte del asunto. Por supuesto, en su conjunto, creo que la realzaban a ella por efecto de contraste; las controlaba de una forma tan obvia, era tan conscientemente superior a ellas.