Tono-Bungay
Tono-Bungay Fui dedicando cada vez más tiempo a aquella pasión que me poseÃa. Empecé a pensar en todo lo que podrÃa hacer para complacer a Marion, en actos de devoción, en tratos, en suntuosos presentes para ella, en insinuaciones que ella pudiera comprender. Si bien a veces se mostraba manifiestamente poco inteligente, si bien a veces su ignorancia era innegable, me decÃa a mà mismo que sus simples instintos valÃan lo que toda la educación e inteligencia del mundo. Y aún hoy en dÃa considero que no me equivoqué. Reconozco aún que habÃa en ella algo exquisito, algo sencillo y alto, que parpadeaba saliendo y entrando de su ignorancia y trivialidad y limitaciones como sale y entra de su boca la lengua de una serpiente…
Una noche tuve el privilegio de salir con ella y acompañarla a su casa tras asistir a un espectáculo en el Birkbeck Institute. Volvimos en el metro y viajamos en primera clase, puesto que esa era la clase más alta disponible. Estábamos solos en el vagón, y por primera vez me aventuré a rodearla con mi brazo.
—No deberÃas hacerlo —dijo débilmente.
—Te quiero —susurré de pronto, con mi corazón latiendo de forma alocada, y la atraje hacia mÃ, atraje toda su belleza hacia mà y besé sus frÃos labios que no se resistieron.