Tono-Bungay
Tono-Bungay Reflexioné sobre el asunto.
—Se trata de algo… ¡Un especÃfico! Me pregunto qué querrá de mÃ.
A su manera napoleónica, mi tÃo habÃa omitido incluir su dirección. Su telegrama habÃa sido expedido en Farringdon Road, de modo que tras complejas meditaciones respondà a Ponderevo, Farringdon Road, confiando en que lo poco común de nuestro apellido permitiera que le llegase sin problemas.
«¿Dónde debo ir?», pregunté.
Su respuesta llegó inmediatamente:
«192A Raggett Street, E.C.»
Al dÃa siguiente me tomé unas vacaciones no autorizadas tras la clase de la mañana. Encontré a mi tÃo con una maravillosa chistera nueva… ¡Oh, qué espléndida chistera!, con un ala curvada que iba mucho más allá de lo que estaba de moda. Decididamente era demasiado grande para él, ese era su único fallo. La llevaba echada hacia la nuca, e iba con un chaleco blanco y en mangas de camisa. Me dio la bienvenida sin hacer ninguna referencia a mi amarga sátira y a mi hostil abstinencia, lo cual fue maravilloso. Sus gafas cayeron sobre el puente de su nariz al verme. Sus redondos e inexpresivos ojos brillaron intensamente. Me tendió su corta y regordeta mano.