Tono-Bungay
Tono-Bungay —La realidad de la vida, mi querido Ponderevo —recuerdo que me dijo de una forma muy ampulosa, punteando sus palabras con el cascanueces— es el Conflicto Cromático… y la Forma. LimÃtate a esto y deja a un lado todas las demás cuestiones. El socialista te dirá que lo correcto es una clase de color y forma, el individualista otra. ¿Qué significa todo eso? ¿Qué significa todo eso? ¡Nada! No tengo ningún consejo que ofrecerle a nadie, ninguno, excepto que evite el lamentarse luego. Sé tú mismo… Ve detrás de todas esas cosas hermosas que tus propios sentidos determinan que son hermosas. Y no te preocupe el dolor de cabeza por la mañana… Porque, después de todo, hay un mañana, Ponderevo. ¡Y no se trata tan solo de la parte inicial del dÃa!
Hizo una pausa grandilocuente.
—¡Qué chasco! —exclamé, tras un confuso intento de captar lo que habÃa dicho.
—¡No lo es! ¡Y es el fundamento sobre el que descansa toda mi sabidurÃa en la materia! Tómalo o déjalo, mi querido George; tómalo o déjalo… —Dejó sobre la mesa el cascanueces, fuera de mi alcance, y sacó un gastado bloc de notas de su bolsillo—. Voy a robar este tarro de mostaza —dijo.
Emità ruidos de protesta.