Tono-Bungay

Tono-Bungay

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

4

Ewart no cumplió las expectativas como influencia moral. Había pensado planteárselo todo, en parte para ver cómo se lo tomaba, y en parte para oír cómo sonaba cuando se decía en voz alta. Le pedí que viniera a comer conmigo a un restaurante italiano cerca de Panton Street donde uno podía conseguir una especie de curiosa, interesante y abundante cena por dieciocho peniques. Acudió con un desconcertante ojo morado que no se molestó en explicar.

—No es tanto el ojo en sí —dijo—, sino el morado que te queda durante mucho tiempo a su alrededor… Está bien, ¿cuál es tu problema?

—Te lo contaré con la ensalada —dije.

Pero, de hecho, no se lo conté. Le dije que dudaba acerca de meterme en los negocios, o aferrarme a la enseñanza en vista de mis cada vez más profundas proclividades socialistas; y él, acalorándose con la desacostumbrada generosidad de un chianti de dieciséis peniques, se lanzó sobre aquello sin hacer más preguntas acerca de mi problema.

Sus afirmaciones fueron amplias y generalizadas.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker