Tono-Bungay
Tono-Bungay 5
Se me ocurrió, en las horas que preceden a la madrugada, que la auténtica piedra de toque moral para aquellas grandes dudas era Marion. Permanecà tendido en la cama considerando varios puntos de vista sobre mi problema e imaginándome a mà mismo mientras se los explicaba…, y a ella, hermosa y con el aspecto de una diosa, ofreciéndome su espléndido y claro juicio.
—Mira, es simplemente ofrecerse en cuerpo y alma al Sistema Capitalista —imaginé que le decÃa, en mi buena jerga socialista—; es renunciar a todas las creencias de uno. Puede que tengamos éxito, puede que nos hagamos ricos, pero ¿qué satisfacción hallaremos en ello?
Y entonces ella dirÃa:
—¡No! Eso no serÃa correcto.
—¡Pero la alternativa es esperar!
Y entonces, bruscamente, ella se convertirÃa en una diosa. Se volverÃa hacia mà franca y noblemente, con los ojos brillando, los brazos tendidos.
—No —dirÃa—, nosotros nos amamos. Nada innoble puede tocarnos, nunca. Nos amamos. ¿Por qué esperar a decirnos esto, mi amor? ¿Qué importa que seamos pobres y sigamos siendo pobres…?