Tono-Bungay
Tono-Bungay —Eso son seis libras a la semana —dijo—. Una podrÃa arreglárselas con eso… fácilmente. El hermano de Smithie… No, él solamente gana doscientas cincuenta. Se casó con una mecanógrafa.
—¿Te casarÃas conmigo si ganara trescientas al año?
Me miró de nuevo, ahora con un curioso brillo de esperanza chispeando en sus ojos.
—¡SÃ! —dijo.
Tendà mi mano y la miré fijamente a los ojos.
—Es un trato —dije.
Dudó, y tocó mi mano por un instante.
—Es una tonterÃa —observó mientras lo hacÃa—. Eso significa realmente que estamos… —Hizo una pausa.
—¿S� —la animé.
—Comprometidos. Vas a tener que esperar años. ¿Qué posibilidades hay?
—No tantos años —respondÃ.
Meditó aquello por unos instantes.
Luego me miró con una sonrisa, medio dulce, medio pensativa, que ha quedado grabada para siempre en mi memoria.
—Me gustas —dijo—. Eso es casi como estar comprometida contigo.