Tono-Bungay
Tono-Bungay Fue el genio de mi tÃo el que consiguió todo esto. Evidentemente me necesitaba… Yo era, tengo que admitirlo, su indispensable mano derecha; pero fue su cerebro quien lo concibió todo. Él escribió todos los anuncios; incluso dibujó algunos de ellos. Recordarán ustedes que aquellos fueron los dÃas antes de que el Times emprendiera la confección y el vociferante pregoneo de esa anticuada EncyclopÅ“dia. Ese estilo atractivo, casi coloquial, del déjeme-decirle-francamente-algo-que-creo-deberÃa-usted-saber de los anuncios de los periódicos, con el convulsivo salto de tanto en tanto de alguna frase atractiva en mayúsculas, era por aquel entonces casi una novedad. «Mucha gente que se siente MODERADAMENTE bien cree que se siente COMPLETAMENTE bien», fue uno de nuestros primeros esfuerzos. Los saltos a mayúsculas lo eran. «USTED NO NECESITA MEDICINAS», y «SIMPLEMENTE UN RÉGIMEN ADECUADO PARA MANTENERLO A TONO». Se advertÃa a la gente contra los farmacéuticos que llamaban mucho la atención, sobre «panaceas muy anunciadas». Esa basura hacÃa más mal que bien. Lo que se necesitaba era un régimen… ¡y Tono-Bungay!