Tono-Bungay
Tono-Bungay Llegué bruscamente a la oficina interior un dÃa —debió ser justo antes del momento en que Marion inició los trámites para hacer efectiva nuestra separación— y me senté delante de mi tÃo.
—Mire —dije—, estoy harto de esto.
—¡Hey! —dijo, y dejó a un lado algunos papeles—. ¿Qué es lo que pasa, George?
—Las cosas están yendo mal.
—¿Cuáles cosas?
—Mi vida —dije— es una confusión, una infinita confusión.
—Era una chica estúpida, George —contestó—. Lo comprendo en parte. Pero ahora te has librado de ella, prácticamente, y has pescado un buen pez en medio del mar…
—¡Oh, no se trata de eso! —exclamé—. Eso es solamente la parte que se ve. Estoy harto, estoy harto de toda esta maldita truhanerÃa.
—¿Eh? ¿Eh? —dijo mi tÃo—. ¿Qué… truhanerÃa?