Tono-Bungay
Tono-Bungay —Ahà está —dijo Gordon-Nasmyth—, a una libra el gramo, a precio de mercado; dos grandes montones, podridos y blandos, listos para ser recogidos con una pala y traÃdos, ¡y debe haber una tonelada!
—¿Cómo fue a parar ah�
—¡Dios sabe…! Está ahÃ… ¡Y eso es lo que importa! En un lugar donde es imposible comerciar. En un lugar donde no les importa nada, donde se dejan quitar lo que tienen sin protestar siquiera. No son más que eso: basura.
—¿No se puede hacer ningún trato con ellos?
—Son demasiado condenadamente estúpidos. Lo único que se tiene que hacer es ir allá y tomarlo. Eso es todo.
—PodrÃan atraparle.
—PodrÃan, por supuesto. Pero no son muy buenos en atrapar cosas.
Entramos en los detalles de esa dificultad.
—Y no podrÃan atraparme, porque antes hundirÃa el barco —dijo Gordon-Nasmvth—. Dénme un yate; es todo lo que necesito.
—Pero si lo atrapa… —dijo mi tÃo.