Tono-Bungay
Tono-Bungay Hasta ahora, la historia que he contado de mi tÃa y mi tÃo ha tratado principalmente de sus logros industriales y financieros. Pero en paralelo a esa historia de inflación desde lo infinitesimal hasta lo inmenso hay otra historia, el cambio año a año desde la miserable indigencia del alojamiento de Camden Town hasta la lujosa munificencia de la escalera de mármol de Crest Hill y la cama dorada de mi tÃa, la cama que habÃa sido copiada de Fontainebleau. Y lo más extraño es que, a medida que me acerco a esta parte más cercana de mi relato, la encuentro mucho más difÃcil de contar que los claros y más insignificantes recuerdos de los primeros dÃas. Las impresiones se amontonan las unas sobre las otras y se solapan; iba a enamorarme de nuevo, verme atrapado por una pasión a la que aún respondo débilmente, una pasión que aún nubla mi mente. Fui y vine entre Ealing y mi tÃa y mi tÃo, y luego entre Effie y el club, y luego entre los negocios y una vida de investigación que se hizo cada vez más continua, infinitamente más consecutiva y memorable que cualquiera de esas otras series de experiencias. Debido a eso no fui testigo de un progreso social regular; mi tÃa y mi tÃo subieron tanto en el mundo que en lo que a mà respecta era como si se hallaran exhibidos en uno de esos primitivos cinematógrafos, dando pequeños saltos y oscilaciones.