Tono-Bungay
Tono-Bungay Me dio los buenos días y siguió su camino, con la cabeza inclinada, pensativo…
Había mantenido la verdad apartada de su mente durante mucho tiempo, pero aquella mañana se había abierto camino hasta él, señalándole que esta vez no se trataba solamente de que estuvieran ocurriendo algunos cambios en su mundo, sino que todo su mundo se abría impotente e indefenso, conquistado y vencido, condenado hasta donde podía ver, ramas y raíces, escamas y brotes, al cambio.