Tono-Bungay
Tono-Bungay —Aún aplastaré a Boom —añadió, con una repentina violencia.
—¿Nada más? —pregunté.
—Vamos a seguir adelante. Esto es una alarma pasajera. ¿Has visto las habitaciones? La mitad de la gente que hay ahà afuera esta mañana son periodistas. ¡Y si hablo lo interpretarán como quieran…! ¡No sirve de nada hacer declaraciones! No hacen nada más que poner titulares… insultándote. No sé por qué vienen los periodistas. Todo es obra de Boom.
Maldijo a lord Boom con un vigor considerablemente imaginativo.
—Bien —dije—, ¿qué puede hacer?
—Empujarnos contra el tiempo, George; hacer que el dinero se ponga difÃcil para nosotros. Estamos manejando un montón de dinero… y se está poniendo difÃcil.
—¿Somos solventes?
—Oh, somos solventes, George. ¡Créeme en eso! Pero de todos modos… Hay mucha parte de imaginación en esas cosas… No somos lo bastante solventes. No del todo.
Estalló.
—¡Maldito Boom! —dijo, y sus ojos se clavaron desafiantes en los mÃos por encima de sus gafas.
—¿No podemos, supongo, frenar un poco…, detener los gastos?