Tono-Bungay
Tono-Bungay Aquella mañana habÃa seguido un sendero a lo largo del bosque y me vino a la mente la desagradable idea de que se trataba de un sendero hecho por el hombre. No deseaba tropezarme con ningún ser humano. Cuanto menos supiera nuestra expedición de la población africana mejor para sus propósitos. Hasta entonces habÃamos estado singularmente libres de interferencias nativas. De modo que volvà sobre mis pasos. Mientras retrocedÃa sobre barro y raÃces y hojas muertas y pétalos esparcidos por el mundo verde, de repente, vi a mi vÃctima.
Fui consciente de su presencia quizá a unos doce metros, completamente inmóvil y mirándome.