Tono-Bungay
Tono-Bungay El camarero me trajo los que tenían, pero desembarqué en Plymouth aún ignorante en su mayor parte del giro de los acontecimientos. Me despedí de Pollack y dejé al capitán y al contramaestre en un hotel y a los hombres, en un albergue para marineros hasta que pudiera pagarles a todos, y me dirigí a la estación.
Los periódicos que compré, las carteleras que vi, toda Inglaterra de hecho, resonaban con la bancarrota de mi tío.
FIN DEL LIBRO TERCERO