Tono-Bungay
Tono-Bungay No se trataba, esta vez, tanto de pensar como de una especie de pensamiento fotográfico que apareció claro desde un principio. El X2 avanzaba rasgando la sucia y oleosa agua del mismo modo que unas tijeras rasgan una lona, y la parte frontal de mi mente estaba intensamente fija en hacerlo pasar por debajo de los puentes y sortear los buques de vapor y las barcazas y los botes de remo y los muelles. VivÃa con mis manos y mis ojos fijos hacia delante. En aquellos momentos no pensaba en apariencias sino en obstáculos, pero durante todo el proceso la parte de atrás de mi mente tomó una memoria fotográfica de todo aquello, completa y vÃvida…
—Esto —se me ocurrió— es Inglaterra. Esto es lo que deseaba transmitir en mi libro. ¡Esto!
Partimos a última hora de la tarde. Desamarramos de nuestro muelle sobre el Hammersmith Bridge, maniobramos un momento y enfilamos corriente abajo. Avanzamos a una discreta velocidad bajando Craven Reach, pasando Fulham y Hurlingham, pasando las largas extensiones de sombrÃas praderas y sombrÃos suburbios hasta Battersea y Chelsea, rodeando el cabo de limpia perspectiva que es Grosvenor Road y por debajo del Vauxhall Bridge, y Westminster se abrió ante nosotros. Pasamos junto a una hilera de barcazas de carbón, y allá a la izquierda, bajo el sol de octubre, se irguieron las casas del Parlamento, y la bandera ondeaba y el Parlamento estaba en sesión…