Tono-Bungay
Tono-Bungay Sin duda se preguntarán ustedes cuáles han sido mis méritos para conseguir esta notable extensión social, esta considerable muestra representativa del organismo social británico. Fue la Casualidad del Nacimiento. Siempre es asà en Inglaterra. Por supuesto, desde un punto de vista cósmico, todo lo es. Pero asà fue, de todos modos. Yo fui el sobrino de mi tÃo, y mi tÃo era ni más ni menos que Edward Ponderevo, ¡que cruzó el cielo financiero como un cometa hace diez años! ¿Recuerdan ustedes los dÃas de Ponderevo, los grandes dÃas, quiero decir, de Ponderevo? Quizá tuvieron ustedes algo que ver con alguna de esas empresas que sacudieron al mundo. ¡Entonces seguro que lo conocen! A horcajadas sobre el Tono-Bungay, iluminó los vacÃos cielos, como un cometa; mejor aún, ¡como un magnÃfico cohete!, y los maravillados inversores hablaron de su buena estrella. En su cenit, estalló en una nube de las más rutilantes promociones. ¡Qué tiempos fueron aquellos! ¡El Napoleón de las comodidades domésticas…!