La piedra de toque

La piedra de toque

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ya suponía que te había invitado. Pero hay ciertas cosas que una mujer sensata no hace. Una mujer sensata no se pasea por ahí con hombres. ¿Por qué no os visteis aquí?

Ella vaciló.

—Porque quería verme a solas.

—¿En serio? ¿Y tú satisfaces todos sus deseos con la misma presteza, si puedo preguntar?

—No sé si tiene otros que me conciernan —hizo una pausa y después siguió hablando en una voz más baja que, de algún modo, ocultaba un tono de advertencia—. Quería despedirse de mí. Se marcha.

Glennard la miró sorprendido.

—¿Que se marcha?

—Sale para Europa mañana. Va a estar fuera mucho tiempo. Supuse que lo sabrías.

La última frase reavivó su enfado.

—Te olvidas de que todo lo que yo pueda saber o no saber de Flamel depende de ti. Es tu amigo, no el mío. De hecho, algunas veces me preguntaba por qué te esforzabas tanto en ser amable con él cuando es evidente que no me gusta.

La respuesta de Alexa se hizo esperar. Parecía estar escogiendo las palabras con esmero, no tanto por ella como por él, y la exasperación de Glennard aumentó al sospechar que estaba tratando de exculparlo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker