Santuario
Santuario Afortunadamente se echó tierra sobre el asunto. La frase destacaba sobre el oscuro fondo de desdicha de Kate. Sin duda, eso era lo que casi todo el mundo deseaba. Esas palabras representaban la opinión respetable más generalizada. La mejor manera de reparar un defecto era ocultarlo: cavar la tierra y enterrar a la vÃctima por la noche. ¡Sobre todo, sin jueces y sin autopsias!
Empezó a sentir un extraño interés por su primo lejano.
—Y su esposa, ¿supo lo que él habÃa hecho?
El señor Orme se quedó mirándola. Una vez recalcada su ética, habÃa regresado al análisis de sus propios asuntos.
—¿Su esposa? Por supuesto que no. La cuestión se ha mantenido desde entonces en secreto de forma admirable. Pero todas las propiedades de ella se depositaron en un fondo, asà que está a salvo.
¡Sus propiedades! Kate se preguntó si también habrÃan depositado en un fondo la confianza de aquella mujer en su marido, si habrÃan puesto también sus sentimientos a salvo de sus posibles nuevas correrÃas.
—¿Crees que es justo haberla engañado de esa manera?
El señor Orme la miró desconcertado: no le gustaba tener que seguir los vericuetos de las conjeturas éticas.