Santuario
Santuario No sabrÃa jamás, ni en ese instante ni más tarde, cómo pudo llegar a este clÃmax mÃstico de anulación. Tan sólo era consciente, en su angustia, de esa elevación del alma que hizo que uno de los santos declarase que la alegrÃa se hallaba en el mismo centro del dolor. Ya que, sin duda, lo que sentÃa era una especie de alegrÃa, si es que las palabras tradicionales pueden servir para seguir designando tan insólitas pasiones; una oleada de liberadora fe en la vida, aquel inmemorial credo quia absurdum[2] que es la secreta consigna de todo esfuerzo supremo.