Santuario
Santuario Muy diversas circunstancias se habÃan ido combinado hasta llegar a cimentar la base de la melancólica paz en que se hallaba. Su carácter respondÃa a las más delicadas vibraciones, y al principio su júbilo ante el amor que sentÃa habÃa sido demasiado inmenso como para no acarrear también con él cierta confusión, una readaptación de todo su paisaje vital. Se hallaba de pronto en territorio desconocido, donde aquel que la habÃa llevado hasta allà resultaba ser el menos indicado para actuar como guÃa. Hubo momentos en que tuvo la impresión de que el primer desconocido que se encontrara por la calle podrÃa descifrarle su propia felicidad con más destreza que Denis. Luego, a medida que su mirada fue acostumbrándose, cuando las lÃneas comenzaron a fluir y a armonizar abriendo amplias vistas sobre nuevos horizontes, comenzó a tomar posesión de su reino, a considerar que, realmente, éste le pertenecÃa. Pero nunca antes habÃa sentido que también ella le perteneciera a él. Y era precisamente ésta última impresión la que ahora llegaba para completar su felicidad, dándole un sagrado sentimiento de permanencia.
